Esterilización forzada de mujeres en Nuestra América

Si pensamos en la soberanía de los cuerpos, resulta interesante hoy y siempre volcarse a la historia. En Bolivia y en Perú se creyó, en un momento dado, que la pobreza se solucionaba sólo sobre algunos cuerpos, y que para que ésta no siga creciendo, mejor que algunas personas dejasen de reproducirse. Terrorífico y real.

Por Floren Luengo*

Si pensamos en la soberanía de los cuerpos, resulta interesante hoy y siempre volcarse a la historia. En Bolivia y en Perú se creyó, en un momento dado, que la pobreza se solucionaba sólo sobre algunos cuerpos, y que para que ésta no siga creciendo, mejor que algunas personas dejasen de reproducirse. Terrorífico y real.


Hace un tiempo me encontré hablando con mujeres trabajadoras de la verdulería del barrio, oriundas de Santa Cruz, Bolivia. Hablan quechua y español. Mi pregunta fue si conocían acerca de la esterilización forzada de mujeres en Bolivia. Una de ellas me miró extrañada, confundida, no sabía de qué le hablaba. Profundizamos la charla y mencioné una de las prácticas que se llevaban a cabo al momento de “captar” a las mujeres para intervenirlas quirúrgicamente.

Generalmente se acerca una persona del centro de salud más cercano, golpea las puertas del campesinado y les habla en la lengua del conquistador, que ellas no entienden. Les dice que es mejor que se liguen las trompas para no tener más hijos/as, que les pagarán por ello o que simplemente lo tienen que hacer.

De repente, la mujer que estaba limpiando cebollas detrás del mostrador me mira a los ojos como recordando algo y me dice que su abuela una vez le contó de un hecho parecido. Sabía muy bien de lo que yo estaba hablando. Se miraron entre ellas y la verdulería se inundó de silencio. Un silencio doloroso, rememorioso, y entre las tres, sin que lo hubiésemos pensado, estábamos acariciando nuestro propio útero, percibiendo el dolor de las que lo sufrieron.

Cuerpos de Paz y control de la natalidad

En 1962 llegó a Bolivia un grupo de voluntarios del Cuerpo de Paz de Estados Unidos (EEUU) que ejecutó un programa que esterilizaba a mujeres indígenas, sin su autorización y bajo la excusa de darles asistencia médica.

Años después, en 1969, el director de cine Jorge Sanijés estrena “Yawar Malku” (Sangre de Cóndor). Se trata de una investigación convertida en producción cinematográfica, que evidencia y denuncia la violencia sobre el cuerpo de mujeres campesinas indígenas de la Bolivia Plurinacional.

Gracias al film pudieron concretarse las denuncias de los hechos ocurridos e incluso quitar del territorio andino a las brigadas estadounidenses que experimentaban con los cuerpos de las mujeres.

Perú y la Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria

¿Por qué la llevaron a la posta de salud?

– Me obligaron con fuerza. Era la política del presidente Fujimori. Me inyectaron y me he adormecido. Cuando desperté estaba en la casa de mi hermana y comencé a caminar de vuelta a mi casa. [1]

Increíble pero cierto. Años después de la experiencia en Bolivia, el mismo plan se implementa de una manera mucho más masiva y violenta en hombres y mujeres de Perú.

Cuando el programa de planificación familiar se inició en 1995, Fujimori había sido reelecto en un segundo periodo. Bajo dicha política de estado, entre 1995 y 2001 fueron esterilizadas forzosamente 346.219 mujeres y 24.535 varones, según un informe realizado por una Comisión Parlamentaria Independiente en el año 2002.

Desde una cuestión cultural, patriarcal y machista,  hombres y mujeres han sentido la carga física y simbólica de lo que significa la intervención quirúrgica en sus cuerpos. Un campesino de 49 años, dice lo siguiente:

Comenzaron a citarme y exigirme desde 1995. Ahí solo tenía 28 años. El 1997, cuando fui a la posta de salud para registrar mi quinto niño, me dieron el ultimátum; esterilizarme o no me darían el Certificado de Nacimiento de mi hijo. Me vi obligado de acceder por mi hijo. Fue un chantaje. [2]

Con el pretexto de eliminar la pobreza y mejorar la calidad de vida de las familias rurales campesinas, los cuerpos médicos se acercaban a ellas para comunicar las órdenes de arriba. Los y las profesionales de la salud, a su vez, estaban “apretados”: tenían que cumplir ciertos retos para que las instituciones en las que trabajaban no se vean afectadas. Desde la reducción de sus sueldos, hasta la persecución y cierre de los espacios de trabajo, la política de estado de corte racista, discriminatoria y persecutoria, avanzó con más fuerza desde 1996 hasta el 2001.

Esto no quiere decir que todos los cuerpos médicos se sintieran en la obligación, algunos/as parecieron adherir firmemente a la idea de intervenir los cuerpos creyendo que lo que estaban haciendo realmente contribuía a la lucha contra la pobreza.

Un dato no menor, es que la mayoría de las personas afectadas son quechua hablantes y no hablan castellano, por ende, el gran porcentaje nunca entendió por qué se tenían que acercar a los centros de salud.

“¡Somos las hijas de campesinas que no lograste esterilizar!” Esto resonaba en repudio a los actos de campaña de la hija de Fujimori, Keiko Fujimori, candidata a presidenta en el año 2016. Recordemos que el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), fue sentenciado en el año 2009 a 25 años de prisión por el asesinato de 25 personas por parte de un escuadrón militar durante la guerra sucia para combatir al grupo terrorista Sendero Luminoso.

No obstante, centenares de mujeres se acercan a reclamar por Memoria, Verdad y Justicia frente la violación de los derechos humanos que aún hoy siguen sin respuesta del Estado.

Autoras afirman que el temor ante la posibilidad de la autodeterminación de los pueblos ha llevado a los imperios a buscar destruirlos o disminuir su población. Los países con menor cantidad de población son propensos a sucumbir al control imperial con mayor rapidez. Así se hicieron realidad en diferentes países las esterilizaciones forzadas, el control de la natalidad y la promoción del pensamiento antinatalista.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), responsable de la sección Feminismos de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

[1][2] http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/27/peru-el-crimen-fujimorista-la-esterilizacion-forzada-de-370-000-peruanos/

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