Adriana Guzmán: “¿Cómo si un genocida va a las elecciones, no puede repostularse alguien por tercera vez?”

Los feminismos: la gigantesca comunidad que pese a las diferencias epistemológicas, de clase, raza y políticas ha sabido salir a las calles unidxs y organizadxs. Presionando y gestando el acompañamiento de las leyes civiles, los feminismos atravesaron el muro de las palabras y de las ideas, las transformaron para brindar la posibilidad de una mejor vida a la mayor cantidad de personas.

Por Floren Luengo*

Los feminismos: la gigantesca comunidad que pese a las diferencias epistemológicas, de clase, raza y políticas ha sabido salir a las calles unidxs y organizadxs. Presionando y gestando el acompañamiento de las leyes civiles, los feminismos atravesaron el muro de las palabras y de las ideas, las transformaron para brindar la posibilidad de una mejor vida a la mayor cantidad de personas.

Desde pensar la acción política de incluir personas que nunca antes habían pisado una escuela, el Congreso y aún más las presidencias de los países desde un pensamiento soberano de los territorios, del tesoro nacional y hasta la transformación de un Estado que sea Plurinacional, los feminismos Nuestroamericanos se han convertido en un movimiento político tan peligroso para la vida neoliberal, que se las ha posicionado como las enemigas públicas declaradas.

Basta observar lo que han construido los feminismos en el Estado Plurinacional de Bolivia, para que decanten algunos por qué de la violencia hacia este movimiento social y político, en un contexto de Golpe de Estado. Como señala Noelia Figueroa[1], lo que allí sucede es en verdad “un odio revanchista de clase muy fuerte contra el proceso de transformación en un Estado Plurinacional, junto con la nacionalización y estatización de los hidrocarburos y muchas medidas económicas y sociales que hicieron que el vínculo entre Estado, economía y sociedad en Bolivia se trasforme mucho más que en cualquier otro país.”

Cabe hacer memoria y recordar la resistencia del pueblo campesino-indígena frente a lo que fue la Masacre de Octubre Negro (2003) y encontrarnos con que Carlos Mesa, quien se presentó como candidato opositor al gobierno de Juan Evo Morales Ayma en elecciones pasadas, tiempo atrás fue vicepresidente y compañero de Gonzalo Sánchez de Lozada. Un gobierno neoliberal, con un presidente que hablaba mejor inglés que español y que había dado la orden de liberar, a sangre y fuego, el paso a los camiones de gasolina para abastecer a la urbe sitiada[2].

El pueblo sólo pedía tres cosas: la abrogación de la Ley de Hidrocarburos, referéndum sobre la exportación del gas (no por Chile ni para Chile) y Asamblea Constituyente. Lo que se obtuvo fue la masacre de 60 personas -según cifras oficiales, es decir que posiblemente sean más- y cientos de heridxs en El Alto y La Paz.

Una nueva cruzada de la fe genocida

El elemento distintivo del actual Golpe de Estado en el Estado Plurinacional de Bolivia (como proyecto político, social, económico y cultural) del 10 de noviembre pasado, es la renovación de grupos que ven amenazados sus privilegios. El Comité Cívico de Santa Cruz, cuenta Adriana Guzman a Página 12, “es una instancia que inventan los empresarios para participar en decisiones, en la elaboración de leyes para defender sus intereses. El Comité Cívico representa a los empresarios, oligarcas, a los terratenientes, socios de las transnacionales, del Oriente boliviano.”

Es un grupo de derecha fascista encabezado por Luis Fernando Camacho quien, por un lado, abraza la biblia evangélica y la bandera de Bolivia acercándole la renuncia al presidente legítimo Evo Morales, y por el otro, está vinculado al narcotráfico. Es hijo de un ex paramilitar durante la dictadura y forma parte de los Caballeros del Oriente (una gran logia de la derecha Cruceña). Para este tremendo Golpe enquistado en la autodeterminación de los pueblos originarios, han encontrado el apoyo de grupos universitarios, paraestatales, paramilitares, grupos fascistas y racistas como la Unión Juvenil Cruceñista.

Feminismos y cambio social

María Galindo[3], fundadora de Mujeres Creando, describe el presente mundial como un neoliberalismo de corte fascista. Es pensadora, artista y activista por fuera de la academia, insistiendo en que es posible un pensamiento político y teórico por fuera de la misma. Esgrime la necesidad de hacer una ruptura con el feminismo del Estado moderno burgués europeo transferido como proyecto civilizatorio a las mujeres de las periferias del mundo, para abrir la posibilidad de pensar una genealogía de los feminismos:

“Los feminismos tienen como genealogía las rebeliones colectivas e individuales de las mujeres contra los mandatos patriarcales a lo largo y ancho del mundo. No somos las hijas menores de Simone de Beauvoir, ni de las sufragistas, ni de no sé qué otro cuerno más. La producción política que hace que vos estés aquí viene de otro lado y es urgente que la conozcas y la reconozcas”.

Una pregunta interesante que nos deja a los feminismos de aquí es: ¿cuál es la genealogía del feminismo en Argentina?

Por su parte Julieta Paredes, militante del Feminismo Comunitario, piensa que es necesario descolonizar el feminismo como movimiento político y social, convertirlo en un instrumento de pensamiento y del quehacer desde las culturas integradas, llegando a la conclusión de que la desaparición del feminismo será la derrota definitiva del patriarcado. Insiste en no dejar de lado la importancia de los derechos colectivos -y no meramente individuales-. Propone volver al sentido original de nociones andinas que han sido tergiversadas por la dominación del patriarcado colonial e indigenista.

Comprendiendo las formas de colonización que han sufrido los pueblos de Nuestra América, los feminismos han tejido redes en las cuales cada nudo fortalece el complejo entramado de relaciones sociales y políticas, ya que responden a un conflicto saldado o en vías de saldarse. Ninguna es mejor que otra, porque las ideas feministas lo que delatan en última instancia es cuán colonizado está el pensamiento y cuáles son las mejores formas de llevar a la práctica un buen vivir para la comunidad. La idea es mejorar y potenciar, por lo que no existe tal techo de cristal si de feminismos se trata.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), responsable de la sección Feminismos de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

FUENTES:
[1] https://www.elciudadanoweb.com/con-el-golpe-latinoamerica-volvio-a-ser-lugar-de-disputa-del-neoliberalismo/
[2] https://www.tiempoar.com.ar/nota/condena-historica-por-la-masacre-de-la-guerra-del-gas-en-bolivia
[3] https://latinta.com.ar/2019/03/maria-galindo-mujeres-creando-claves-feminismo-hoy/

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