Descolonizar los feminismos para descolonizar el poder

Por Floren Luengo*

De cara al 34° Encuentro de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No-Binarias que se realiza en la Ciudad de La Plata la próxima semana, aquí se comparten algunas aristas interesantes de cara a reflexionar sobre el aporte de los feminismos para analizar los vínculos sociales que decantarán en otra manera de pensar(nos) la sociedad en Nuestra América.


Ocurre que ciertos intereses se ven favorecidos por el hallazgo de la verdad, mientras que otros lo son por su destrucción.

Erich Fromm

Si una se toma el trabajo de preguntarle a las personas que le rodean ¿qué es el conocimiento científico? las respuestas tienen algunos elementos en común: son una serie de pasos a seguir, los cuales, de tener consistencia teórica y empírica, serán considerados como válidos y hasta incluso  universales. Quizás esta es una concepción del sentido común instalada que se podría comenzar a cuestionar.

Los campos del conocimiento están en continua lucha por instalar verdades únicas. Es decir, no se admite más que una verdad convertida en conocimiento universalmente válido. En ese gran campo de saber, la pluralidad de voces compite y no hace acuerdos, porque quienes detentan el saber detentan el poder.

Las personas estamos todo el tiempo en contacto con los conocimientos, y por ello, es interesante dejar de pensar que existe un único conocimiento que es universal y trasnacional. Es preciso rever tal concepción neoliberal del saber y el conocer. No existe una única manera de conocer, como tampoco existen sólo algunas personas que tienen el saber y el conocer. Por esto, es urgente y necesario construir estrategias para enfrentar el monopolio de la palabra, del saber y del conocer.

El análisis cultural del conocimiento, desde las ópticas feministas es uno de los primeros pasos que quizás se pueden comenzar a adoptar. Dicho análisis, facilita evidenciar los prejuicios -consientes o inconscientes- que se portan y se transmiten, así como las necesidades y los deseos que están ligadas a las teorías, prácticas, investigaciones y conocimientos que exceden el campo meramente académico.

Monserrat Tellez – Moon Tez. Mural en Alta Gracia, Córdoba, Arg. 2019

Feminismos nuestroamericanos para el conocimiento

Algo interesante para preguntarse al momento de pensar en la construcción de los feminismos desde el Sur y desde Nuestra América es ¿cuál es el sujeto de la historia? Volviendo una vez más al sentido común construido, muchas veces se relatan procesos que parecieran estar dados, como una sucesión de hechos impredecibles y necesarios que van marcando la historia, la cultura y la economía de un país desde el desarrollo para el progreso de los territorios.

Aquella “historia oficial” que coloniza mentes, es preciso abordarla desde el racismo de Estado como eje problemático. Durante la invasión en Abya Yala, la modernidad iluminada europeísta implicó la construcción del racismo como instrumento de control de la población, con la necesidad de crear un primer mundo que se incline progresivamente hacia el desarrollo, y el resto del mundo. Mujeres, abuelos/as, niñxs y hombres indígenas fueron los sujetos productores del desarrollo de ese “mundo ideal”, habiendo establecido el hombre blanco, que por su color de piel, religión y lengua no tienen el intelecto necesario para formar parte de las decisiones importantes, dando inicio la estratificación de los vínculos sociales.

Existe un paternalismo histórico que rige el (des)orden mundial, sustentado en la teoría del más débil acobijado bajo el ala del más fuerte. Las mismas discusiones atraviesan los feminismos. El feminismo occidental blanco de las leyes por ejemplo, no cuestiona a la modernidad sino que se adapta a ésta, no cuestiona el racismo sino que lo perpetua a veces sin dar cuenta. De ahí la importancia de remarcar que no existe una historia universal del feminismo. No se plantea la igualdad de derechos como la cima de la praxis feminista, sino que también, es posible pensarlo desde la presencia y resistencia de la comunidad.

Por eso son importantes los saberes y conocimientos que provienen de los demás feminismos y grupos de mujeres que se autoperciben no feministas. Las mujeres de los 607 pueblos y nacionalidades de Nuestra América, enseñan otras formas de relacionarse con la producción de conocimiento. Y el conocimiento científico tiene mucho que aprender de estos cuerpos epistemológicos, que no se quedan ya en el lugar de ser objeto de conocimiento sino que producen y resignifican lo que parece olvidado, en desuso, fuera de este tiempo.

Como argumenta Francesca Gargallo [1], la filosofía de nuestros territorios se alimenta de teorías que nacen de reflexiones grupales necesarias para enfrentar las eventualidades que tienen  sus raíces en problemas históricos negados. En la voluntad política de transformar, la teoría y la práctica se encuentran en los mismos cuerpos que producen conocimiento para la vida cotidiana.

José Martí se preguntó una vez cómo es posible pensar en la formación de gobernantes desde y para Nuestra América, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que no es más que el análisis de los elementos peculiares de nuestros pueblos y territorios. Esto es pertinente tenerlo presente cuando pensemos en qué feminismos y para qué.

Las mejoras de las condiciones de vida de hoy y de mañana, el reconocimiento de lxs sujtexs políticxs que llevan adelante la reflexión y acción necesarias para alcanzarla, la crítica y los aportes para lograr formas de gobierno que no avasallen las diferencias propias de Nuestra América, el antirracismo, el respeto a las diferencias sexuales alimentan el feminismo que se pretende construir.

La lucha de los feminismos nuestroamericanos, es ni más ni menos que por el derecho a la autonomía de los pueblos, dice Rita Segato [2]. Urge el uso de la argumentación para la decolonialidad del pensamiento y del reconocimiento del Pluralismo Histórico para evidenciar las desigualdades y dar con la transformación colectiva teniendo siempre presente la historia de opresión que subyace en los relatos de la colonialidad vencedora.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), responsable de la sección Feminismos de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

Fuentes:
[1] Gargallo, F. “Ideas feministas latinoamericanas”.
[2] Segato, R. (2015) “La crítica a la colonialidad en ocho ensayos. Y una antropología por demanda, Buenos Aires, Prometeo libros, 293 pp.”

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