La vuelta del «Cepo»

Por Nasim Iusef Venturini*

El domingo 1 de septiembre quedará como otro hito en el descalabro económico perpetrado por la Alianza Cambiemos desde que asumieron la gestión.

Ese día, minutos antes que comience el clásico entre River y Boca, el reciente Ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció la imposición de controles para la compra de dólares, o lo que burdamente ha llamado la prensa hoy oficialista: “CEPO”.

Y volvió el cepo… Medida tardía, mal implementada, que no termina de resolver la sangría de dólares que estamos atravesando producto de las políticas económicas que favorecen la timba y hunden a la industria.

La economía argentina demanda más dólares de los que dispone. Eso devela que tenemos una economía bimonetaria, de ahí que el cepo es un instrumento de política económica para favorecer el crecimiento y el desarrollo, si es implementado de forma adecuada, permitiendo la disponibilidad de divisas para la importación de insumos de la industria y limitando la demanda especulativa.


Un país genera dólares a partir de exportar más de lo que importa o pidiendo prestado, es decir prometiendo que después los generará y los devolverá.

La demanda dólares en nuestro país es para realizar importaciones por parte de la industria, por consumo de cosas importadas, para atesoramiento, para gastar en el exterior o para devolver los que pedimos anteriormente.

El ingreso de dólares se a través de la industria bajo la Inversión Extranjera Directa, o ingresan al mercado financiero para aprovechar las rentabilidades del mercado -que no necesariamente tienen que ser una estafa al pueblo-, o ingresan producto del endeudamiento externo, engordando las reservas del Banco Central.

Por lo tanto se puede decir que el modelo de endeudamiento desaforado que promovió el macrismo, es el que a 3 años y medio de haber accedido al mercado internacional de capitales (que estaba vedado por el conflicto con los fondos buitres), llevó al país a una situación de default selectivo, donde todavía no está claro que bonos serán reperfilados y cuáles no.


Infografía: crisis financiera – septiembre 2019

Entre abril de 2016 a febrero del 2018, el gobierno de Macri tomó deuda en los mercados internacionales por un total de aproximadamente 100 mil millones de dólares. En junio del año pasado concretó el préstamo con el FMI por un total de 50 mil millones de dólares que en agosto -del mismo año- tuvo que ampliarse 7 mil millones más por no cumplir las condiciones establecidas. En ningún momento de este plan de miseria planificada se detallaba cómo se iban a conseguir los dólares que se pidieron prestados.

El impacto de las políticas de liberalización económica y libre importación, que fueron vendidas por el macrismo como la forma de que Argentina vuelva al mundo, no hicieron más que reventar el entramado industrial, impactando severamente sobre la capacidad de generar empleo de la economía (fundamentalmente PyMEs), profundizando la caída del consumo, sin obtener resultados en materia inflacionaria y de reducción del gasto público, que era lo que supuestamente venía a hacer el macrismo.

Hace pocos días el INDEC publicó el IPIM [1] (Índice de Producción Industrial Manufacturera) para el mes de julio. La realidad superó la ficción de la prensa adicta y mostró una caída interanual de la actividad industrial manufacturera del 8.4%, es decir que todas las políticas del macrismo sólo generaron destrucción del entramado social e industrial.

A su vez, el Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) [2] mostró una caída interanual del 8.3% en julio, cuando cayó un 1.7% en el mes y 11.8% en el mes de junio, mostrando un retroceso formidable en las actividades que generan trabajo en los sectores populares.

En la semana debut del cepo, el valor de la divisa se pudo mantener a costa de que el Banco Central siga rifando divisas. Durante agosto, las reservas aceleraron su caída llegando a los U$S 14.614 millones de dólares. Sigue avanzando el plan de miseria planificada, y lo único que el macrismo deja al pueblo argentino en tres años de su ruinosa gestión es un endeudamiento descomunal con mucho olor a estafa.

De pueblo argentino depende que juzgar a los responsables de hundir la economía argentina, haciendo fabulosos negociados, jugando con el hambre y la desesperación de les argentines. Porque si hay algo que se sabe -y bien por estas tierras- es que cuando los mercados están contentos se doblega a nuestro pueblo a mandatos foráneos y se coarta la posibilidad de realizar políticas soberanas que permitan generar trabajo, derechos y dignidad para el pueblo.


* Lic en Economía, integrante del colectivo "Economía a pata", Co-conductor de “Promocionando la Salud” (Radio Futura - FM 90.5), Redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Trinchera.

Bibliografía:
[1]https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipi_manufacturero_09_1963DFEFFF26.pdf
[2]https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/isac_09_19063CD261D4.pdf

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