Feminismo insurgente antirracista


Dialogamos con la activista afro argentina de la provincia de San Luis, Jennifer Parker, con quien analizamos las situaciones que vive la comunidad afro en nuestro país y la experiencia antirracista en argentina.


Siendo activista afro argentina y teniendo en cuenta la coyuntura ¿De qué se trata tu lucha?

Mi lucha va mucho contra el racismo. El racismo naturalizado que tiene Argentina. Me di cuenta que no puedo vivir en un lugar donde todo el día se atenta contra mi existencia y tenía que hacer algo. Qué mejor cosa que siendo negra y argentina, dije “che ¡para!” esto lo tienen naturalizado y lo vamos a cambiar. 

En relación a lo que señalas de ser una mujer negra argentina ¿Qué es lo que se vive en el cuerpo a nivel político? ¿En qué cotidianidades lo vivís? 

Como mujeres sufrimos la sexualización de les cuerpos. Como mujeres negras pasamos a ser el fetiche, como también pasa con las mujeres gordas o con las mujeres trans. También pasa que ellas sufren la fechitización.

Como mujer negra  y argentina, lo que sufro mucho y lo que no me gusta para nada es que asuman mi nacionalidad por mi color de piel, la extranjerización constante de la gente que todo el día me pregunta de dónde soy. Me pasa que hablo con un montón de gente acá en Bs. As, porque es donde vivo, y no le ando preguntando a nadie “che de ¿dónde sos?

¿Cómo es tu respuesta frente a estas situaciones? ¿Tratas de dar la discusión? ¿Cuáles son las herramientas que pudiste construir? 

No, creo que decir soy de Argentina, soy de San Luis y la gente se queda un poco shockeada al escucharlo y me dicen “¿Cómo? ¡Para! ¿De San Luis, Argentina?”. Si estuviéramos en Bahía y te dijera que soy de San Luis, asumís que estamos en  Bahía, pero supones que es Bahía de Brasil, San Luis de Brasil, por un ejemplo. 

Pero no, estamos en Argentina, si estuviese en otro lado te diría “soy de otro lado”. Siempre me dicen  «Ay pero no pareces argentina, tenés cara de brasilera”. Mi respuesta es: “¿vos pensás que los negros son solamente brasileros? ¿Por eso asumís que por ser negra no soy de acá?”, y se quedan enojados.

En relación a esta forma de militancia y en la coyuntura que vive el movimiento de mujeres específicamente con los feminismos ¿En qué tipo de feminismos te sentís reconocida o te encontrás para llevar adelante esta lucha? 

Soy mujer negra abolicionista del sistema. Realmente no creo que entre en ninguno. Entre la rama liberal o radical, creo que no entro en ninguna de las dos. No me identifico nunca con ningún grupo porque soy así de cabeza dura, siempre tengo algo de lo cual quejarme. 

¿Participaste alguna vez del Encuentro de Mujeres? ¿Te llama la atención? ¿Qué te parecen esas formas de organización?

Me gustan mucho. Lo que no me gusta es la gente que van a agredirlas. Porque he visto, que van agredirlas. Las mujeres negras argentinas hace 5 años que tenemos nuestro propio curso de mujeres afro argentinas, porque antes nos mandaban al curso de migrantes, que es pésimo y racista.

Me parece re copado. Una amiga lo está organizando y quizá toquemos en vivo. Me gusta que sea en La Plata porque es más cerca.

¿Qué encontrás en la música? 

La música me calma mucho pero también me enoja. Hace poco junto con Lua Bastro escribimos en Instagram una canción que habla de mujeres negras. Hay mucho sentimiento en esa canción. Hay enojo y amor, hay resiliencia, hay de todo.

En la música generalmente no soy de hacer trap. Pero me sume, porque mi amiga es trapera y porque me gusto. Me gusta el soul, lo calmado, lo tranqui. No me gustan los ritmos muy fuertes, porque me alteran. Trato de ir por el lado de lo más tranquilo. 

Entendiendo que como colectivo se encargan de señalar las apropiaciones culturales, que  intentan visibilizar que muchas de las prácticas, incluso la vestimenta o los peinados que utilizamos, tiene que ver con una cultura que sufrió siglos de opresión y de violencias. En el marco de la música. De hecho de mucha de la música que consumimos, no reconocemos los orígenes y si nos ponemos a investigar, tiene su origen negro. ¿Cómo combinas esas dos aristas? ¿Cómo transitas la militancia antiracista desde el lado de la música?

Más o menos, es quejarme de todo. Yo no tengo problema. No se le puede prohibir a la gente que haga música ¿no? Pero que reconozcan de donde viene, que sean antiracista y que cuando lo hagan, no ejerzan apropiación cultural. Porque pasa a ser bastante opresivo y no está bueno mirarlo.

El otro día una amiga, fue a un festival de «funk» y había pibes que estaban tocando y tenía puesta una peluca afro ¿entiendes? Eso es bastante chocante para ver. También me paso de estar en una banda y que un chabón diga “vamos a cantar <legalícenla>, así que todos nos ponemos rastas”. Eso es la banalización en persona de lo que significan las rastas, que son sagradas y no para la gente que fuman porro.

¿Cabe la posibilidad de pensar una sociedad sin racismo? De ser posible ¿cómo crees que sería? 

Realmente no quiero ser pesimista, pero sinceramente son luchas que llevan años. Si la gente afro argentina hace muchos años no hubiese empezado esta lucha antirracista y por la conquista de derechos, yo no estaría ni viviendo sola, ni hablando con vos. Estaría en una parte más retraída de la sociedad.

Creo que toda lucha tiene su recompensa y creo mucho en Argentina, porque tiene muchas leyes a favor de los derechos humanos. No me resulta imposible ver una sociedad que sea antirracista. No se trata de ser racista o no, sino racista o antiracista, esa es la solución. Y no lo veo tan difícil, tengo bastante esperanza de que cambie y se vean esas cosas.

Siempre hay alguien que empieza a querer matar gente o como pasa con el feminismo, que viene la extrema derecha y te caga tiros. Se puede, pero siempre va a haber quien no le va a gustar. No se puede complacer a todo el mundo. 

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