La esperanza

*Nicolás Sampedro

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foto: @hincapiesimon

Antes de escribir estas líneas, surgían los interrogantes de cuál sería la mejor manera de concluir un 2018 cargado de hechos dolorosos para nuestros pueblos, cargado de luchas, cargado de marchas multitudinarias y grandes discursos, cargada de cientos de encuentros entre compañeres para debatir y avanzar en marcos de unidad para dar batalla.

Un año cargado de políticas de Cambiemos que avanzaron en recortes de derechos, en represiones, en destrucción de empleo, en endeudamiento desenfrenado, en la tristemente célebre “Bicicleta financiera”, en la suba imparable de los servicios, de los alimentos, entre muchas otras que se podrían mencionar.

Pero que nos encontró confraternizades, solidarizándonos con quienes la sufrían más de cerca o en mayores proporciones, juntando voluntades para discutir las mejores formas para enfrentar a la oligarquía cipaya y entreguista que nos gobierna. Y en todos los espacio, ya sea en los sindicatos, en las universidades, los colegios, las calles, las barriadas populares…

Fue un año de lucha que regionalmente estuvo atravesado por las irresponsabilidades de un demente como Trump que por ser un multimillonario se cree dueño del mundo. Con tensiones en los cinco continentes, con guerras por doquier que la prensa hegemónica occidental intentaba ocultar o tergiversaba.

Un año atravesado por los cambios políticos en nuestra América. No sólo por la llegada del fascista, misógino y racista de Bolsonaro en Brasil, sino por la llegada de Andrés Manuel López Obrador, una luz de esperanza para les mexicanes y el continente entero. Con Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua resistiendo los embates imperiales, y con muchos pueblos del continente batallando para no retroceder.

Un año donde se dieron batallas titánicas en relación a la lucha feminista y la reivindicación de los derechos de mujeres, identidades disidentes y les cuerpes gestantes. Donde cada une se tuvo que hacer más consciente y hacerse carne de ese proceso, ya sea en el pensamiento como en la acción. Un año que puso a pensar, reflexionar y actuar a muches que estaban tranquiles en su comodidad privilegiada.

Fue un año complejo, reflexivo, de pensamiento, de acción, de dolores y alegrías. Fue un año de lucha, de resistencia, de disputa. Un año que seguramente será una bisagra en la vida política de nuestro país y de la región.

El año que viene será igual o más complejo que este que pasó, pero tendremos la posibilidad de dar una batalla titánica más, la de retornar al gobierno, organizar nuevamente la esperanza y reconstruir el futuro de nuestro pueblo. Es hora de unidad, de acción colectiva, de sororidad, de solidaridad, de fraternidad, de amor, de lucha…

Para despedirnos nada mejor que las palabras de la poetisa y novelista nicaragüense, voz potente de nuestro continente, Gioconda Belli:

Uno no Escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

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*Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), colaborador del programa Columna Vertebral (FM 91.7 Radio Estación Sur), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

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