Esta derecha está condenada al fracaso porque existimos y peleamos

*Franco Carignano

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Foto: @hincapiesimon

Hasta el cansancio hemos repetido y discutido -incluso antes de que ganaran en 2015- que esta derecha venía a instalar una agenda política de transferencia de ingresos de los sectores más empobrecidos a los sectores más concentrados de la economía. Que representaban al poder económico, mediático y judicial. Por ello instalaron en cada Ministerio a representantes de empresas multinacionales, y desde allí gestionaron el Estado al servicio de sus jefes.

Las medidas económicas adoptadas, refuerzan la similitud de su agenda con la de la dictadura genocida: Liberaron los precios sin ningún tipo de control; la «libertad cambiaria» para comprar dólares libremente, sin control ni necesidad de declarar; eliminación de las retenciones al sector agroindustrial y minero exportador; apertura indiscriminada de las importaciones generando competencia desigual con productores nacionales; aumento de las tasas de interés para favorecer «la bicicleta financiera»; eliminación de los subsidios a la energía y al transporte; la eliminación de las paritarias; las continuas devaluaciones del peso; y por último la toma de deuda indiscriminada.    

De esta manera, desde Diciembre de 2015 hasta Diciembre de 2018, registramos aumentos de 3008% de gas, 2136% de electricidad (con un nuevo aumento programado para Febrero), 515% de agua, 332% de transporte. Todos estos aumentos chocan contra un promedio de 113% de suba del salario (de trabajadores registrados) y un 100% del salario mínimo, vital y móvil. Estos indicadores se suman a los brindados estos últimos días por Unicef, donde afirman que el 48% de les niñes en Argentina viven en la pobreza. Lo que marca un crecimiento de un 17 % más de niñes pobres desde la asunción de Cambiemos.

Estos datos no nos sorprenden y no son otra cosa que la depreciación de la calidad de vida que vemos en los barrios, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las universidades, en la calle. Sirven para graficar numéricamente las apreciaciones que hacemos cada vez que discutimos con vecinas, compañeros y compañeras, familia. Y es lo que vemos en el presupuesto de 2019 presentado por el Ejecutivo Nacional. Pero tampoco son inventos nuestros: el propio Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne reconoce que «nunca se había hecho un ajuste de esta magnitud sin que caiga el gobierno». Esto no es un error en una declaración televisa, sino una explícita provocación y demostración del empoderamiento que tiene esta derecha para gobernar. Nos dicen en la cara, a las organizaciones, a los sindicatos, a los movimientos sociales, a la ciudadanía, al pueblo entero, que además de que ajustan de manera brutal, no se caen como los anteriores gobiernos que lo intentaron.

Eso no significa que en nuestro país no haya lucha o enfrentamiento a este gobierno, de eso también somos conscientes y son innumerables las instancias masivas -y no tan masiva también- de enfrentamiento a las políticas de miseria planificada de este gobierno, algunas que terminaron con la represión. Parte de ese empoderamiento está basado en la escalada represiva, en la instalación del miedo y del terror que generan. La resolución 956/18 del Ministerio de Seguridad, encabezado por Patricia Bullrich, es otro avance más en la necesidad de justificar y herramentar de más condiciones para el accionar de las fuerzas represivas. Dicha resolución no hace más que reglamentar el accionar del gatillo fácil que se lleva tantas vidas de pibes, principalmente de las barriadas más humildes. Este es un capítulo más en el tristísimo compendio de medidas represivas de la Ministra, la misma que junto con el Presidente Macri saludaron afectuosamente a Chocobar (Policía responsable de fusilar con dos tiros por la espalda a Juan Pablo Kukoc).    

Esta resolución, agrava más el análisis, cuando repasamos que se firma en los días posteriores a las muertes de los compañeros Marcos Soria y Rodolfo Orellana, compañeros de la OLP y la CTEP asesinados por luchar. Como también se produce, una semana después del lastimoso fallo sobre la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, donde el Juez Gustavo Lleral sentencia que nadie es responsable por la muerte ni por su desaparición y cierra la causa. No sorprende el accionar del poder judicial que desde finales de 2015 viene fallando acorde a las exigencias del Gobierno, persiguiendo a la militancia y encarcelándola, otorgándole el 2×1 o domiciliarias a los genocidas, absolviendo a los funcionarios de los magníficos negociados que están realizando o dejando sin condena a los femicidas, como en el reciente fallo por el femicidio de Lucía Pérez.  

Este último caso, provocó al momento de conocerse el femicidio de Lucía, el primer paro nacional de mujeres en nuestro país, que volvió a realizarse tras conocerse el fallo que sentencia que a Lucía no la mató nadie. Estas reacciones del poder son producto de las peleas que enfrenta, y el movimiento feminista es sin dudas una amenaza sustancial para el poder judicial, como una de las tantas columnas vertebrales del patriarcado. Esta marea verde logró poner sobre la mesa la discusión, los siglos de dominación patriarcal que nos atraviesan, que nos construyen identitariamente, que es parte de nuestra cultura e instituciones y que debemos desandar y transformar. Esta marea viene a discutirlo todo, a romper todas las estructuras que tienen en su base la dominación y la desigualdad. Esta marea es revolucionaria y va a vencer.

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Foto: @hincapiesimon

¿Y si patean el tablero electoral?

Todos estos avances y demostraciones de poder de la derecha se dan en la previa al arranque del 2019, un año que nos abre algunos interrogantes desde el plano electoral, los escenarios en Brasil (Lula) o Ecuador (Correa), nos marcan un accionar que es la misma persecución política que se realiza a Cristina Fernández (que cuenta con 6 procesamientos y un llamado a juicio oral en febrero). La seguidilla de causas que llevan adelante los jueces Bonadío y Ercolini, son replicadas en los distintos medios de comunicación y difundidas como ciertas. Sin embargo, mientras pasa el tiempo, «los testigos vitales» de las causas van declarando aprietes para comprometer a la ex Presidenta. Esto deja a las claras la intencionalidad de dejar fuera de juego a las oposiciones políticas a estos gobiernos de derecha del continente. Cristina es un estorbo para sus aspiraciones y esas causas son herramientas utilizables para intentar dejarla apartada de la disputa electoral. Para dejarnos algunos interrogantes frente a un año convulsionado en todo sentido: ¿Cristina Fernández puede ser puesta fuera de juego: presa o inhibida a ser candidata? ¿Se puede repetir el caso brasilero en Argentina? ¿El poder se encaminará ciegamente a un balotaje rifando su suerte en la renovación de un gobierno que ya fracasó?

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Encararemos un año de mucha pelea, donde el gobierno generó una crisis de la que no encuentra -ni quiere encontrar- salida. No hay errores, es todo lo que vinieron a hacer. Ante eso hay pueblo organizado, noción del enemigo que se enfrenta, hay síntesis política que nuclea a un amplio sector del pueblo y que plantea que para ganar las elecciones del año que viene, es fundamental ampliar esos márgenes. Cristina Fernández es la expresión más concreta del enfrentamiento a estas políticas y encarna un proyecto político de recuperación de la Patria, es la que garantiza que esas banderas de justicia social, soberanía económica e independencia política no caigan ante el primer apriete.

El 2019 debe encontrarnos en unidad con todos los sectores que pretendan expulsar del gobierno a esta banda representante del poder totalitario corporativo. Nos van a encontrar militando con la convicción de salir a convencer a quienes dudan, a quienes la están pasando mal y creen que «son todos chorros» o «son todos lo mismo», no podemos dejar que triunfe la anti política. Porque su proyecto político de miseria planificada está derrotado ante la existencia de la organización. La recuperación de la Patria y su transformación la haremos desde la política organizada y popular. Y fundamentalmente, en el escenario trascendental de resolución de los problemas de nuestro pueblo: en la calle.  

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*Periodista, redactor de Revista Trinchera, columnista del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura) y colaborador de Agencia Timón.

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