El G20 desde la perspectiva feminista | Entrevista a Josefina Marcelo, economista

Entrevistamos a la docente, economista y miembro del espacio de economía feminista de la Sociedad de Economía Crítica, Josefina Marcelo, que se realizó en el marco del segmento de género. Discutimos acerca del G20 desde una perspectiva feminista.

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*Entrevista realizada en el programa radial La Marea de Radio Futura FM 90.5

En principio sería interesante que le cuentes a la audiencia qué es el G20, fundamentalmente qué implica desde la perspectiva feminista

–  En principio, cabe señalar que hay bastante desinformación al respecto. Lo que está circulando en los medios es, sobre todo, cuál va a ser el mecanismo de seguridad de esos días, pero no se habla, en general, de los tópicos o de los temas que en sí se están tratando en la agenda.

Para que tengan una idea, la reunión principal del G20 es esta que va a suceder la semana que viene en la Ciudad de Buenos Aires, Sin embargo, también se organizan un montón de Foros de Afinidad, que son foros temáticos. Hay foro de negocios donde vienen los principales empresarios del mundo; foros de ciencia; foros de trabajo, que están representados por los sindicatos; y entre ellos el foro de mujeres que se llama “Women 20”.

Este foro tuvo su reunión principal los primeros días de octubre (del 1 al 3), y se empezó a poner en agenda desde hace 3 reuniones del G20. Se supone que aborda los temas de las mujeres. No necesariamente es una perspectiva de género lo que hace -esta es la crítica feminista-, de hecho en ningún momento se trata, por ejemplo, las disidencias sexuales o incluso otros grupos de mujeres, sino que nos mete a todas en la misma bolsa como si fuésemos un grupo homogéneo.

Entre los temas principales que se definieron para este año, porque en general cada país –o en función de la agenda que se viene trabajando- elige temas prioritarios, este año se trabajaron: los de inclusión laboral, inclusión digital, inclusión financiera y mujeres rurales.

Lo importante es entender que cuando una lee estos temas suenan bien, a primera vista, por ejemplo el de inclusión laboral dice que se propone disminuir la brecha salarial y la brecha de participación en el mercado laboral entre mujeres y varones, con lo cual es una demanda que quizás desde el feminismo siempre se hizo; pero cuando uno se pone a ver más en profundidad esto es incoherente con el resto de las políticas que se están llevando a cabo en los otros foros del G20, que hablan más de negocios. Básicamente las políticas de ajuste que se están promoviendo para el país.

A tu criterio ¿Cuáles son las consecuencias directas sobre nuestras cuerpas y sobre nuestros territorios?

–  La idea es que cada uno de esos ejes, así como hablábamos recién, proponen con lindas palabras ciertas cuestiones, en realidad al profundizar un poquito, no es tan así. Por ejemplo, el de inclusión laboral habla de entrar en el mercado de trabajo pero el tema es cómo. En ningún momento se plantea discutir la organización social del cuidado, es decir que los trabajos de cuidado estén a cargo de las mujeres, sino que promueve nuevas formas de trabajo, lo que se está llamando “el futuro del trabajo” o “la revolución industrial 4.0”, que son estos nuevos trabajos en plataformas virtuales o trabajos a distancia (desde el hogar), que las mujeres quizás puedan hacerlo y a la vez compatibilizarlo con sus trabajos de cuidado en los hogares.

O sea, en ningún momento cuestiona esa posición…

–  Claro, da esa posibilidad, sin embargo no cuestiona -que son la raíz de esas desigualdades- que es justamente que nosotras nos hagamos cargo del 75% de los trabajos de cuidado en nuestro país. Y en el mundo pasa lo mismo.

Por otro lado va muy de la mano de la idea del emprendedurismo ¿Cuál es el riesgo de eso? Que en realidad todos estos nuevos trabajos, generalmente son trabajos precarizados que se hacen a través de plataformas digitales de forma aislada con ningún tipo de seguridad social, ni aporte, ni jubilaciones. Por ejemplo, este último tiempo estuvo en agenda en Argentina el tema de los y las trabajadoras de Globo. Con lo cual la situación laboral, en sí, es tremenda y además, también, implica muchas más horas que los trabajos tradicionales.

Esto no quiere decir que hay que negar este tipo de trabajos, pero sí, que no sea esa la respuesta de estos organismos ante el desempleo de las mujeres. Desde los espacios feministas lo que se critica es eso. Lo mismo pasaría con la de inclusión digital o inclusión financiera.

En la inclusión financiera se promueve mucho que las mujeres, todas las mujeres, pasen a tener una cuenta, tarjeta de crédito, pero no desde el lado de la inclusión, sino desde el lado de generar un consumo mucho más grande y, quizás, terminar generando una forma de tener atadas a las mujeres a esos mercados de trabajo que no necesariamente quieren.

Lo mismo ocurre con el punto de las mujeres rurales. Ahí quizás si haya un punto más de contacto con lo que preguntabas respecto de los territorios o de las cuerpas, donde en las mujeres rurales se ve mucho más claro que a la vez que se dice que se va a promover su inserción laboral, siempre con datos rimbombantes: si las mujeres rurales se incorporan en un 50% va a caer un 12/17% el hambre en el mundo ¿Quién va a estar en contra de eso no? Pero cuando miramos el fondo no está el cómo se va a dar esa inserción laboral porque muchas veces es totalmente contradictorio con todas las otras políticas que se están llevando adelante, por ejemplo el avasallamiento de los territorios, el desconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, de proyectos de mega infraestructura que tiran abajo con comunidades históricas y que además dejan a la vista que subestiman totalmente el trabajo de la mujer rural, que aunque no tenga un ingreso un montón de veces trabajan a la par que sus compañeros en los grupos familiares. Esa es la contracara de lo que a simple vista suena muy lindo en relación a este tema.

Justamente el G20, como otro tipo de reuniones de la ONU u otros organismos internacionales, cuando uno escucha los principios, dice “Que bueno, se están juntando a resolver los grandes problemas de la humanidad”, pero cuando empezás a escarbar un poquito esta cuestión es más específica de lo que nos toca a nosotras como mujeres, pero en términos generales se trata de un foro en el cual el 10% de los países, que supuestamente son los más importantes por cuestiones de generación de PBI o cuestiones por el estilo, que toman decisiones por el 90% restante y con grandes desequilibrios como que toda Norteamérica participa y del resto del continente sólo Argentina y Brasil; o que proclaman que van a hablar de cuestiones del cambio climático como una cosa importante y los EEUU es el mayor emisor de dióxido de carbono. En términos generales es más una pantomima que otra cosa…

También es importante aclarar, para quien no sepa, que este foro a diferencia de otros (por ejemplo el año pasado estuvo la OMC), o cuando el gobierno firma un acuerdo con el FMI. En la OMC o en el FMI todo lo que uno firma es vinculante. Es como si fueran leyes internacionales, que regulan el comercio. Ahora en el G20 los temas no son vinculantes. Son temas que se charlan, se firman manifiestos o acuerdos generales, pero no obliga a los países a después llevar adelante esas políticas. Por lo tanto, por más lindas que suenen después no necesariamente van a aplicarlas. De hecho estamos viendo que muchas de las políticas que se llevan adelante son incongruentes o van en contra de lo que están promoviendo. Se está hablando de querer bajar la brecha salarial y sin embargo se están promoviendo políticas de ajuste en educación y en salud, que hacen que esas tareas de cuidados de niños o adultos en educación o en salud, si no las garantiza el sector público recaen sobre los hogares, y dentro de los hogares sobre las mujeres. Volvemos a lo mismo: muchas palabras que en un montón de cosas suenan bien pero son incoherentes.

Justo en estos días se está hablando mucho de que “cómo se van a quejar de esto”, “es la inserción en el mundo”, “es lo mejor que nos puede pasar”, “va a traer inversiones” y demás frases discursivas y que sin embargo cuando nos ponemos a ver en las cosas en concreto a la gente común no sólo no la va a beneficiar, sino que probablemente (si se llevan adelante estas políticas de las que estábamos hablando recién) va a ser un retroceso.

Pero además el gasto que implica para el país. No es neutral. Recién me pasaron el dato que a Argentina le cuesta 200 millones de dólares hacer todo el evento del G20. Entonces si eso lo vemos en qué otras cosas se podrían incluir -que a la vez está el discurso de que hay que ajustarse el cinturón, se está recortando en educación y en un montón de otros sectores-. Ahí es donde uno dice: Bueno algo hay.

El otro día, en un programa en el que estuvimos, un compañero decía: Beneficiar beneficia a alguien y útil a alguien es. No es casualidad que sea este año en Argentina, es como un respaldo implícito a las políticas que está llevando adelante Macri, y claramente a los grandes grupos de poder y grandes grupos empresarios les beneficia que estén este tipo de foros acá. Ahora al común de la gente, al pueblo, claramente no, y encima nos saca presupuesto que podríamos estar usando en otras cosas.

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